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Mi experiencia Erasmus en Emden - Biel Clemente

Biel Clemente Recio

Biel Clemente Recio · 2025-2026

Al subir al avión rumbo a Emden sentía una mezcla de nervios y ganas, porque sabía que iba a pasar un buen tiempo fuera de casa y no tenía muy claro qué me iba a encontrar en una ciudad tan pequeña y tan al norte de Alemania. Nada más llegar nos instalamos y enseguida nos pusimos en contacto con la empresa donde íbamos a hacer las prácticas, una empresa muy chula ubicada a las afueras de Emden. Desde el primer día se notó buen ambiente entre los compañeros, y aunque al final no llegamos a hacer gran cosa a nivel de tareas, la experiencia en general fue increíble tanto a nivel personal como por todo lo que vivimos fuera de la empresa.

Alemania me sorprendió para bien en muchos aspectos, sobre todo por el orden y la puntualidad con la que funciona todo. Emden en concreto es una ciudad pequeña y tranquila, muy diferente a lo que estoy acostumbrado en Cataluña, pero precisamente por eso se agradece para desconectar y centrarte en el día a día. El idioma fue una de las mayores dificultades, ya que fuera de la empresa no todo el mundo hablaba inglés, así que hubo que buscarse la vida con lo poco de alemán que fuimos aprendiendo sobre la marcha. Una de las curiosidades que más me llamó la atención fue la palabra "Moin", que la gente usa para todo: para decir hola, para despedirse, a cualquier hora del día, daba igual el momento o el contexto, siempre valía un "Moin". Aun así, me organicé rápido: me hice con una SIM alemana para tener datos e ir moviéndome sin problema, y en poco tiempo ya tenía mis rutinas montadas, incluido el baloncesto, que seguí entrenando allí con un equipo local, lo que me ayudó bastante a sentirme parte de la ciudad y no solo un turista de paso.

Una de las mejores partes de la estancia fue poder aprovechar los fines de semana para viajar. Estando en Emden nos organizamos para conocer tanto Berlín como Ámsterdam, y las dos escapadas fueron una pasada. Berlín en particular se llevó el premio a la experiencia más especial del viaje: gracias a un vídeo que grabamos reaccionando a una victoria de Heretics en Valorant, que subió mi compañero Yeray, nos contactó una persona importante del entorno de los esports. Gracias a ese contacto, en Berlín pudimos entrar en la zona VIP de un evento de Valorant y ver en directo una competición muy importante con Heretics jugando delante de nosotros. Fue una pasada verlos en persona, y salimos de allí flipando con lo que acabábamos de vivir. Ámsterdam, por su parte, fue otro planazo total, con su propio rollo y ambiente, y sirvió para cerrar por todo lo alto los viajes que hicimos durante la estancia.

En definitiva, fue una estancia que combinó perfectamente el buen rollo en la empresa, aunque sin mucho trabajo de por medio, con momentos personales que me llevo para siempre: el baloncesto, la palabra "Moin" repetida cien veces al día, los viajes a Berlín y Ámsterdam, y esa noche inolvidable viendo a Heretics en la VIP de Berlín.

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